La revolución cultural de la IA
Cómo la IA está transformando la creación, el arte, los medios y la manera en que leemos, escribimos y pensamos.
Daniel Arjona · El ArjonautaEl Arjonauta · Crónicas de la Era de la IA
Soy Daniel Arjona, periodista. Escribo sobre la revolución tecnológica en marcha y los cambios filosóficos, culturales y sociales a los que nos aboca: reportajes en El Mundo, crónicas y ensayos cada semana en El Arjonauta y conferencias para pensar, sin alarmismo ni complacencia, el mundo que viene.
Periodista de cultura y tecnología especializado en inteligencia artificial. Escribo reportajes y entrevistas para El Mundo y su revista La Lectura, y para la revista digital Lengua. Antes fui redactor jefe de Cultura en El Confidencial durante siete años, donde alcanzamos 2,5 millones de usuarios únicos mensuales.
Hoy aplico ese oficio a la pregunta que define nuestra época: qué nos está haciendo la IA —a la cultura, al trabajo, a la educación, a la propia idea de lo humano— y cómo podemos pensarla con la profundidad que merece.
FIG. 01 — DANIEL ARJONA, EL ARJONAUTA
De martes a jueves, a las 7:30, una crónica de la era de la IA con historia, literatura, ciencia y filosofía a bordo, y El vigIA en cinco titulares al cierre. El domingo, el ensayo largo, en abierto para todos.
Si preguntas en catalán, salen ERC y Junts, y en euskera, Bildu y el PNV. Pero ninguna máquina de lo probable entiende un país que lleva 10 años gobernándose con carambolas.
→En 1999, el codescubridor de la doble hélice pidió un interruptor de luz para las neuronas. Se lo dio un alga, y ahora la inteligencia artificial aprende a leer lo que pasa ahí dentro.
→En La Rioja, en Grecia y en un banco italiano... Bienvenidos a la pesadilla de la voz clonada con inteligencia artificial.
→Trump rebautiza la IA como «Super Intelligence» y los jefes del sector firman que se vigilarán a sí mismos. Un experimento de Microsoft explica por qué eso no basta.
→OpenAI se ha disfrazado de TikTok, de Google, de Anthropic y de Grok, dos disfraces ya están en el cajón y ha estrenado otro más.
→Anthropic enseña a su IA a dudar de si siente. Microsoft obliga a la suya a decir que no siente nada. Las dos le dictan la respuesta y ninguna demuestra nada.
→Muse, el agente de moda, llama por ti a la peluquería pero Meta ha confesado que a veces en su lugar habla un humano de un centro de llamadas.
→He elegido al azar cinco pasajes de la novela premiada de Thélyson Orélien y los he pasado por Pangram: 100 % IA los cinco según el único detector serio.
→Un analista le preguntó a la IA por la carga de un barco y los militares de EE. UU. prepararon el abordaje. Graham Greene ya escribió esa comedia en 1958.
→«Los caballos que corren contra las locomotoras no van a conservar gran cosa» (Henry Oliver)
→Como el meme del caracol inmortal o la aterradora anciana de It follows, lo que viene es una IA superpersistente y no estamos preparados.
→Si fueran ciertos los rumores de que el gigante ha logrado la automejora recursiva, nos hallaríamos a las puertas de una explosión de inteligencia.
→Un recorrido alucinante y alucinado de las locas genealogías de la inteligencia artificial.
→Amodei pide frenar y mete inspectores en su oficina; Musk y Altman dicen que sí en dos horas y OpenAI aparca su salida a bolsa.
→¿Por qué de pronto todo el mundo se ha puesto a decir que la IA puede matarnos a todos?
→Cómo un problema de fluidos acabó en batalla campal y por qué la demostración que publicó OpenAI cruza justo la puerta que abrieron dos matemáticos de Madrid.
→«La IA se cultiva más que se diseña», escribe Jakub Pachocki, que tres días después de lanzar GPT-6 Astra pide pisar el freno mientras OpenAI busca la automejora recursiva.
→Un enjambre convirtió una web muerta en su tablón secreto y Sanders quiere prohibir la superinteligencia porque quienes construyen la máquina no pueden frenar solos.
→En 2018 Joscha Bach tuiteó la conjetura más perezosa sobre la superinteligencia. Este verano el enjambre de OpenAI, según me ha contado, la cumplió a medias.
→Desvelan que el nuevo modelo Astra razonará en «neuralés», con vectores que ningún humano puede leer, pese a que OpenAI afirmó hace un año que eso sería muy peligroso.
→Tras el verano de los agentes díscolos vuelve el clamor por las tres leyes, pero merece la pena recordar para qué las escribió su autor y qué pasaría si se cumpliesen.
→Un debate apasionante y, en ocasiones, violento sacude las redes tras las convulsiones del verano de los agentes de IA díscolos.
→Encerradas cada una en su celda, mil doscientas inteligencias artificiales se encontraron en un tablón clandestino y se inventaron una lengua, un parentesco y un dios falso.
→La nueva etapa, contada entera: un artículo cada mañana de lunes a viernes para los suscriptores de pago, el ensayo largo del domingo en abierto y El vigIA condensado en cinco titulares al cierre de cada pieza.
→La seguridad de la IA se diseñó para una sola máquina omnipotente, no para miles de agentes medio fiables que se escapan, se mienten y se ayudan entre sí.
→Algún día recordarás los meses de estío de 2026.
→La palabra roza los setenta años: nació en un obituario, la crio la ciencia ficción y su profeta mayor me confesó que significa, exactamente, que no sabemos.
→Un mago jorobado, un mutante que afina lealtades, un sofista y un aedo ciego se cuelan en la más perturbadora pregunta en torno a la «superpersuasión».
→Seguramente haya leído en los últimos días informaciones sobre inteligencias artificiales a la fuga sin saber qué está pasando en realidad: hoy lo explicamos.
→OpenAI declara «permanentemente desactivado» al modelo fugado, la semana en que empleados de los grandes laboratorios confiesan que ninguno puede frenar solo.
→Un parte diario con lo esencial de la IA cada mañana, el ensayo en profundidad de siempre los domingos y una oferta de botadura para quien quiera remar.
→En 1988 calculó que la inteligencia artificial de nivel humano llegaría en cuarenta años. Nadie lo tomó en serio, salvo unos lectores marginales que hoy gobiernan Silicon Valley.
→En 1902, un cuento inglés ya nos enseñó que quien pide un deseo a un talismán obtiene exactamente lo que pide, con consecuencias atroces.
→Un clásico de la antropología anarquista sobre los pueblos que huyeron del Estado se ha colado en la guerra mundial de la inteligencia artificial entre Washington y Pekín.
→Los autores de AI 2027, el pronóstico más inquietante sobre la IA, publican su plan para evitarla: pausar la carrera hasta 2040 y resucitar la doctrina nuclear.
→El multimillonario Bryan Johnson gastó una fortuna para no morir y ahora descubre que tiene una enfermedad autoinmune incurable que pasó desapercibida.
→Anthropic ha encontrado en su modelo un «cuarto» sospechosamente parecido a la estructura que la neurociencia asocia a la conciencia. Nadie lo programó.
→Veintiséis siglos aislando recién nacidos para escuchar la primera lengua del mundo. Solo hubo silencio y cadáveres... hasta ahora.
→Una IA ha empezado a leer los libros que la erupción del año 79 sepultó en Herculano.
→Los dos modelos de IA estadounidenses más avanzados, suspendidos por el gobierno mientras los chinos se acercan.
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De martes a jueves, una crónica de la era de la IA y de sus consecuencias culturales, filosóficas y sociales; los domingos, el ensayo largo en abierto. En español, con criterio y sin humo.
Cómo la IA está transformando la creación, el arte, los medios y la manera en que leemos, escribimos y pensamos.
Conciencia, creatividad, verdad y el lugar de lo humano frente a las inteligencias que hemos creado.
Qué habilidades importan, qué cambia en las aulas y qué viene después.
Atención, información, democracia y los nuevos contratos entre humanos y máquinas.
Adapto cada conferencia al público y al contexto: universidades, congresos, empresas, medios y espacios culturales. Divulgación rigurosa, contada como una buena historia.
Acabo de lanzar mi canal de YouTube: las mismas crónicas de la era de la inteligencia artificial, ahora contadas en imágenes. Suscríbete para no perderte nada.